Nena Daconte: naturalismo romántico

Nena Daconte: naturalismo romántico

“Amanecí tan lejos de esta ciudad” y parecía que nunca se había ido. Aunque en realidad sí. La contradicción es algo tachado de incoherente, cuando lo que realmente nos proporciona es una radiografía verosímil de la vida. Leo titulares que remarcan los años que llevaba Mai Meneses ausente del mercado musical, aunque lo que importa, y lo que se demuestra este marzo de 2019, es que Nena Daconte ha vuelto, que ya está aquí y de qué manera.

La toxicidad contemporánea del mundo nos hace perder la dermis honesta y vulnerable a la hora de comunicar. Es difícil quedarte tan solo con los retales sinceros de ti, y más en la mediatización de una pequeña parte del panorama musical. Quizá para volver a sentir qué es lo que te eriza la piel, qué es lo que te hace temblar, quizá para volver a eso hay que parar, hay que callarse, hay que hablar con el silencio y volver a empezar. Autoeditado, autopromocionado, y con la proximidad y sus retales más sinceros se construye Suerte….

Y es que nos levantamos, vemos amanecer y escuchamos la sensación de desnudez y fragilidad tan tangible y reconfortante durante los primeros compases del disco. “Me puse a andar hacia a la calle y pensé dónde se fueron mis ganas de perder”, y un breve escalofrío nos devuelve las canciones que nunca hubiéramos debido dejar de escuchar. Guitarra y voz envuelven tres minutos y medio de redención musical. Letra brillante y letras grandes, en negrita, subrayadas, que nos indican que ha vuelto. Y aunque las dualidades quizá hacen retroceder: ha vuelto Mai, y también Nena Daconte.

Nos vestimos rápido. Nos acompañan eléctricas, voz en distintas capas y una barrera de sonido sólida, intensa, un minuto, cinco segundos, silencio, deriva y volvemos a empezar. Podría haber sido una voltereta mortal pero tan solo hemos necesitado llegar a la segunda canción para certificar que estamos escuchando uno de los trabajos más sólidos de Daconte. Aceptamos que el amor nos ha podido herir, que ya no hay vuelta atrás, pero sí lucha ante los tópicos del amor romántico. Cuerdas de cobre en la garganta.

Relativizar, signo infalible de madurez. O no. Realmente ¿qué es la madurez? “¿Y qué si no logramos proteger nuestra pequeña dosis de verdad?”. Vamos a mandarlo todo un poquito a la mierda. Introspección y autocrítica. La tercera es quizá la composición más valiente y arriesgada de las siete que contiene el disco. Autopsia anímica, espejos. Es un vuelvo después de cinco años de silencio para decir lo que me da la gana, lo que me interesa. Para hablar de lo que me remueve. Y qué bien. Porque no somos eternos, tampoco niñas, tampoco ángeles, y ya nunca lo seremos. Y aunque “mentir no está tan mal” es mejor saber estar.


fuente: @nenadaconte_oficial
fuente: @nenadaconte_oficial

Muchas cosas son las que han cambiado desde 2006, pero las guitarras siguen siendo esenciales en cada una de sus canciones. “Me tiemblan hasta las agujas del reloj”. No hace falta mucha música cuándo la letra es tan impecable como la de En otra dimensión. La apuesta continua y reiterada para reivindicar que lo sencillo no siempre es simple y que lo simple no siempre ha de ser negativo es algo leitmotívico en la filosofía creativa de Mai. Lo más importante y preciado.

Y a modo de mantra llegamos a la penúltima del disco. La sexta, porque solo hay siete. Solo pero basta. Basta aunque queremos más pero es suficiente cuando la calidad es tan compacta. Un mantra porque en La llama los versos son confesiones, porque nadie puede con todo, sin olvidar el porqué. Sexta y séptima. Me permito ponerme explícitamente subjetivo para decir que me encantan estas canciones que cierran los discos con la calma tan impregnable de los mejores bonustracks. Y aunque Ya sé no lo sea apagamos luces, nos vamos al blanco y negro y los arpegios nos inundan al lado de esa cuerda acariciada atmosféricamente ante, una vez más, la barrera del sonido vocal.

Nena Daconte ha hecho un disco que reivindica la coherencia ante todo, y ante un mercado musical cada vez más marcado y menos musical. Los retos, en silencio pero bien escritos, son ya, a partir de ahora, uno más de los adjetivos potencialmente creativos de Mai Meneses. Porque aunque naturalismo y romanticismo sean, aparentemente, opuestos e incompatibles se demuestra que la mirada lúcida y cruda de la realidad, con una buena dosis de subjetivismo, puede dar resultados tan brillantes como Suerte….


Aleix. Costa
Escribo. Periodista cultural. Feminista.

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