Hagámonos daño

Tomar consciencia de todo lo que nos rodea puede ser fatídico a la vez que necesario. Aunque todo esté confeccionado para que nos resulte fatídico. A nuestro alrededor todo se proyecta hacia los demás, la educación que el patriarcado ha diseñado es tan solo apta para los que anhelan ganar maratones a las que nadie ha pedido participar.

Tallan nuestros objetivos vitales basándose en las masas. Oscurecen las luces de la creatividad para silenciar la voz creativa que inevitablemente derivará en crítica para unos u otros. Aun así el crear es latente e inevitable. Dosis altas de arte y cultura tienen, ahora, más voz que nunca. Un contexto complicado que propaga el reto para los que no se conforman con escuchar y callarse.

Hoy (y siempre) todo es un reto si nos marcamos objetivos alejados de lo confortable y global. En medio de una oscuridad palpable existen luces para agarrarse a todo aquello que nos ofrece el primitivo pero complejo arte de sentir. Lo que provoca vacíos y lo que nos excita. Sentir el dolor, y reivindicarlo. Es real también todo lo que nos hunde, nos desgarra y nos obliga a auto ejercer una terapia con nuestro interior.

Desgarrar, precisamente, es un concepto que he aprendido de ti, Paula Bonet. El otro día leía el impecable perfil que publicaba Eudald Espluga en PlayGround y tengo que reconocer que es uno de esos textos que me mordió el estómago. Des de las ilustraciones preciosistas hasta la maravilla encuadernada con Aitor Saraiba. La evolución ha sido brutal, mágica, salvaje. Hemos pasado de una proyección vital acomodada en las queridas y malditas mejillas rojas, a una radiografía brutalmente realista de lo que es vivir, y la vida.

Creo en los artistas que comunican. Conceptos. Mensajes. Filosofía. Algo. Que comunican más allá de lo puramente estético adjunto al mensaje fácil acomodado más cercano a la publicidad que de la reflexión. Enzarzados en que la única solución es el dogma del positivismo utópico, de repente, aparecen artistas, personas, como tú. Alguien que habla de los dos abortos que ha vivido. Alguien que habla del silencio ejercido sobre la mujer. Alguien que se desviste de todo lo que no es necesario para pintar, gravar, ilustrar y oler lo que su mente y latidos reclaman.


Cabecera del perfil publicado en PlayGround.

“Quizá parece que ya no doy tanto al público, pero soy más honesta. Aunque las preguntas que ponga sobre la mesa sean crueles, lamentables o no me dejen en buena posición, estoy intentando responder algunas de ellas”*. Joder ¿Y qué debe ser crear, sino? ¿Qué es vivir sino un continuo claroscuro? Parece que nos obligan a escoger entre derrumbarnos o sonreír hipotecando la sinceridad con nuestra realidad. Existe la mezcla entre estos dos estados polarizados. Porque pasar de las mejillas a las ratas es reivindicar la vida y todo la que la compone. Habrá sonrojos pero también pérdidas. Y las habrá constantemente ¿Por qué un arte que se aleje de esto? ¿Por qué acomodarnos en lo impuesto como vital? No.

Apuesto por un arte que trace líneas sobre el concepto de vida en toda su plenitud. Que nos hable conscientemente de la muerte, y de la felicidad. Del dolor y de la sonrisa, y sobretodo, que no tache de peyorativo ni un concepto, ni el otro. Que reivindique sentir el llanto en toda su plenitud para poder disfrutar los momentos de alegría con el mismo desgarro aunque con matices distintos. Que mire el preciosismo desde una perspectiva crítica. Que pinte sangre, metamorfosis, heridas, cuerpos, manchas y terremotos sin ansia de ponerles brillo. Tan solo con la propuesta de darles visibilidad, de sacarlxs de la jaula.

Acepto la propuesta. Hagámonos daño. Frente a la vida. Salgamos a vivir con todas sus consecuencias. Sintamos. Vamos a someternos a los terremotos necesarios para desnudar nuestra (in)consciencia. Porque vivir es todo lo que percibimos. Y para percibirlo debemos retar nuestros miedos para abrir y cerrar libros que nos permitan seguir avanzando para nunca dejar de querer ser, y sentir. Con nuestros claros, nuestros oscuros y en definitiva, nuestra vida. Llena de calaveras, ratas y también de colores. También rojos. En las heridas, y en las mejillas. Acepto la invitación. Hagámonos daño.

Aleix. Costa
Periodista. Relato. Guionitzo. Comunico. Les pauses i els silencis donen sentit a les paraules.

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