A Marian Álvarez

A Marian Álvarez

Sobreexpuestos a la información de los acontecimientos que desde hace años abrazan el mundo a veces encuentras un rinconcito de ti absorbiendo oxígeno de lugares incalculables. El arte es fuente de inspiración, introspección y purificación. Puede ser un zarpazo al estómago o una carcajada interminable. Provoca, te reta como persona y te hace más crítico.

En medio de una cultura cada vez más necesaria y paradójicamente menospreciada hoy, Marian, leía tu post. La industria cinematográfica había rechazado tu talento por no parecer lo joven que debería (según ellxs) ser tu personaje. Cuarenta años pedían, cuarenta tienes tú. El poder del patriarcado se ceba, una vez más, sobreponiendo el físico al talento. Pervirtiendo el arte. Reduciéndolo solo a lo pseudoestético.

Y es que realmente no es que se simplifique todo a lo estético sino que se distorsiona. Los cánones ya no quieren a una mujer de cuarenta para interpretar a un personaje de cuarenta. Quieren a una mujer que haga que los cuarenta tengan que parecer los treinta alejando las pantallas y guiones de la realidad. Un idea abrumadoramente machista que propulsa, aún más, el sistema patriarcal en el que la cultura debe de convivir.

Quizá suene demasiado obvio pero cuando tenia 14 años te descubrí en Hospital Central. Te llamabas Lola para mí. Fue en posteriores producciones televisivas y ya en La Herida cuando indagué más en la actriz que en tus personajes. Soy de esas personas a las que les gusta la gente, todo lo que les rodea. Truffaut tenia una idea muy potente sobre su entorno e inspiración. Decía que no le importaban las cosas, ni tampoco los hechos, que lo que realmente era interesante para él eran las personas, sus pensamientos y emociones.


Morir (Franco, 2017)

Sintiéndome atraído por el cine de Truffaut y también por su filosofía no me deja de desgarrar la persona que hay detrás de Ana, Raquel, Marta o Cati. No creo que sea casualidad que tu magnetismo reclame personajes tan potentes, con tantos claroscuros. Cada mirada, cada gesto, ante la pupila siempre penetrante de Racaj sabes trazar algo, concreto pero a la vez onírico, que te hace absolutamente única.

No hablo de un única en sentido jerárquico. Me refiero a única desde una perspectiva de sello, de personalidad y brutalidad interpretativa. Talento hay, muchísimo y en todas partes, y tu formas parte de un mosaico al que aportas una sensibilidad y humanidad apabullantes. Es necesario detrás de cada personaje encontrar a alguien tan cristalino.

Créeme, aunque ya lo sabes, pero inspiras a mucha gente. Estás en el centro de muchas miradas creativas. Escribo y construyo la mayoría de personajes femeninos pensando en como los interpretarías tú. Y no, no me imagino si me cuadrarías en la edad. No sabia ni que tenias cuarenta. Sé que encajas perfectamente en la sensibilidad escrita. En ti se encuentran contrastes, matices y seísmos impermeabilizados de la constante monopolización patriarcal. La misma que hoy te ha llevado a escribir el post en Instagram.

“Me doy cuenta de que estoy alejado de las evoluciones estéticas, ya que no puedo hacer absolutamente nada que no sienta”. Y quizá, Marian, Truffaut tampoco se equivocaba en esto.

Aleix. Costa
Periodista. Relato. Guionitzo. Comunico. Les pauses i els silencis donen sentit a les paraules.

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